A los 16 años comencé un viaje que cambiaría mi vida bajo la guía de D.R. Butler, el mayor maestro de desarrollo personal del siglo XX.
Durante 32 años, hasta su fallecimiento en 2018, me sumergí en sus enseñanzas, un camino que transformó mi alma y mi destino.
A los 26 me mudé a Nueva York para trabajar estrechamente con él.
Durante uno de sus cursos, viví una profunda experiencia mística mientras meditaba —un momento transformador que se extendió durante 10 días y que cambiaría mi destino para siempre.
Este despertar suavizó algo muy profundo dentro de mí, permitiéndome liberarme por primera vez de una creencia limitante.
A partir de entonces, una luz radiante comenzó a iluminar los miedos profundamente arraigados, la baja autoestima y los sentimientos de no ser suficiente que habían marcado mis luchas desde la infancia, siendo hija de un padre narcisista.
